Que Puyol y Piqué le pusieran la camiseta del F.C. Barcelona a Cesc Fàbregas durante la celebración de la victoria en la Copa del Mundo, denota que no solo el de Arenys de Mar tiene ganas de vestir la camiseta blaugrana, como ya dijo en Port Aventura a principios de verano, si no que los que podrían ser sus nuevos compañeros también lo están deseando.

A Cesc "le ponen" la camiseta del Barça
Pero no ha todos les pasa lo mismo. A mi personalmente me genera ciertas dudas. Seguro que ha Ramón Calderón tampoco le hará gracia. Antes de anunciar su fichaje si ganaba las elecciones a la presidencia del Real Madrid en el año 2006 debería haber preguntado al jugador.
El representante más claro de los que intentarán evitar la “fuga” de Fàbregas al Barça es Arsene Wenger. Aquel chiquillo que se llevó con apenas 16 primaveras a resultado ser 7 años después uno de los mejores jugadores del mundo en su posición, capitán y estrella del equipo. De hecho, podríamos decir sin reticencias que su escuadra se sustenta en el juego del catalán. Hará todo lo posible para no tener que buscarle nuevo dueño al 4 de su equipo. Incluso subir el precio hasta cotas insospechadas.
Y ahí es cuando empiezo a dudar de si Cesc sería un buen fichaje para el Barcelona. Futbolísticamente no cabe ninguna duda. Se crió en la Masia y actualmente no hay ningún jugador del mundo que pudiera adaptarse tan rápidamente a ese centro del campo. Muy pocos podrían llegar al nivel, pero es que el de Arenys mejoraría incluso algunos aspectos, como la llegada a portería desde segunda línea. Por otro lado está el detalle de que Xavi va a necesitar descansar cada vez más minutos (si, tenemos que hacernos a la idea de que no será eterno) ¿Quien mejor que Fàbregas para substituirlo?
Pero señores, (si, aunque no lo parezca después de mis loanzas en el párrafo anterior, hay un gran pero), pagar 35, 40 o incluso 45 millones por un jugador que era tuyo, que lo has formado futbolística y académicamente, y que se marchó a hacer las “Américas” aprovechando un vacío de poder momentáneo en el club, ¿sería moralmente correcto?